CONCEPTOS BÁSICOS DE LA FARMACOCINÉTICA FARMACODINÁMICA EN TIVA TOMÁS JIMÉNEZ MARTÍNEZ
INTRODUCCIÓN
Entre
los objetivos generales de la anestesia, pueden destacarse por su importancia.
Obtener una inducción rápida y segura, y la recuperación precoz, sin efectos
adversos. La dosificación adecuada de los fármacos constituye el “arte” de la
práctica anestésica, en este sentido no cabe duda que las dosis óptimas
producen el efecto deseado y administradas de una manera precisa dan lugar a
una rápida recuperación. El desarrollo de la anestesia intravenosa, está unido
a un conocimiento mejor de diferentes aspectos farmacológicos, así como a una
colaboración entre las ciencias básicas y las clínicas para un mejor
“entendimiento” y aplicación de diferentes parámetros (no se modifican por la
dosis ni el régimen de administración) y variables (pueden cambiar ya que se
trata de observaciones clínicas) que ayuden a explicar el comportamiento de los
fármacos en la práctica diaria. El objetivo de toda terapéutica es alcanzar el
efecto deseado evitando los adversos mediante una dosificación adecuada, para
ello es necesario conocer la evolución temporal de la concentración en el
organismo y de su relación con los efectos. Es fundamental el conocimiento de
los aspectos antes comentados y de ésta manera predecir el tiempo que tardará
en aparecer el efecto de una dosis determinada y también poder estimar el
momento de suspender una perfusión con el fin de obtener una educción más
rápida.
La
farmacocinética se puede definir la FC como la relación que existe entre la
dosis administrada y la CP lo cual implica el estudio de los diferentes
procesos de absorción, distribución y biotransformación, en definitiva “que el
organismo hace con el fármaco”. La FC determina la concentración de los
fármacos en el receptor y por lo tanto contribuye a la intensidad de la
respuesta observada. Modificaciones en la FC ayudan a explicar respuestas
diferentes entre las personas, ya que pueden existir distintas situaciones
fisipatológicas: edades extremas, fracaso orgánico (renal, hepático)
situaciones de hipo-hipervolemia. Los tejidos periféricos pueden actuar como
“reservorios” de fármacos e incrementar su CP aún después de la suspensión de
su administración y producir efectos no deseados: remorfinizaciones,
recurarizaciones; en definitiva, despertar prolongado. La capacidad de los
tejidos de “captar” fármaco depende de algunas características. Y también las
propiedades del tejido que influyen de una manera importante. Un fármaco que se
distribuya poco en la masa muscular, en un enfermo con un importante desarrollo
muscular, resulta ampliamente distribuido, precisamente por la gran extensión
de la musculatura ya que ésta ocupa aproximadamente el 50% de la masa corporal.
El efecto de los fármacos desaparece por dos mecanismos: 1º.- Distribución
hacia los tejidos periféricos. 2º.- Biotransformación por los órganos de
metabolización-eliminación, o mediante un rápido metabolismo plasmático como es
para el remifentanil.
El
volumen de distribución (Vd) Se define como el volumen aparente (no se
corresponde con ningún espacio anatómico ad hoc, sino que engloba varios
territorios y tejidos) en el cual una dosis se debería disolver para alcanzar
una determinada CP. Es por la tanto una expresión numérica, matemática, que se
expresa en unidades de volumen (litros).
Se
define el Cl como la capacidad del organismo en “eliminar” o “aclarar” un
fármaco del plasma. En definitiva, son los ml. de plasma que resultan “libres”
por unidad de tiempo, se expresa en unidades de volumen /tiempo (lts/min) El
concepto se puede equiparar al aclaramiento renal el cual no indica la cantidad
de (mg) de creatinina que resulta eliminada por la orina, sino el volumen de
plasma que resulta “aclarado” de creatinina por unidad de tiempo. El CL es una
capacidad intrínseca del organismo que se mantiene en condiciones fisiológicas
constante para cada individuo, y está relacionada con la velocidad de
eliminación y la CP. Cl = Velocidad de eliminación/CP. El fármaco puede ser
eliminado del plasma bien por la distribución hacia los compartimentos
periféricos (distribución intercompartimental) o por biotransformación la cual
sólo puede tener lugar en el compartimiento central que está constituido por el
plasma y los órganos bien irrigados. Es lo que se conoce como Cl “central”que
se desarrolla mediante: 1º.- Metabolismo hepático 2º.- Metabolismo plasmático
(esterasas ) 3º.- Eliminación biliar, renal. Mediante los procesos de
metabolización, los fármacos liposolubles se convierten en hidrosolubles,
favoreciendo la eliminación renal y también se impide su reabsorción por los
túbulos renales que está aumentada por la liposolubilidad. En ocasiones la
metabolización del fármaco original da lugar a la aparición de diferentes
metabolitos con actividad farmacológica (diazepam, propranolol, vecuronio). La
naturaleza y evolución en el tiempo del efecto de un fármaco, son procesos
complejos y para poder identificar los factores que caracterizan el
comportamiento del fármaco se necesita su simplificación: La representación se
realiza mediante modelos que son herramientas (basadas en ecuaciones que
contienen variables y parámetros) que permiten describir y predecir las
relaciones concentración-efecto a partir de una información limitada como son
las observaciones cínicas. El objetivo de su diseño es el de intentar
simplificar la FC de los fármacos IV., para ello se considera al organismo
dividido en una serie de compartimentos que representan espacios teóricos con
unos volúmenes calculados pero que no se ajustan a ningún espacio anatómico
exclusivo, sino que pueden englobar más de uno.
Si
bien la mayor parte de los fármacos se ajustan a un modelo bicompartimental, en
anestesia el compartimento cinético se ajusta mejor a un tricompartimental que
puede ser representado conformado por tres recipientes que como ya ha sido
comentado anteriormente se refieren a una manera artificial de dividir a la
economía humana. No obstante, es un modelo que necesita de múltiples
extracciones y de disponer de técnicas muy precisas para poder determinar las
CP en la última fase de eliminación.
En la
recuperación de los efectos de los fármacos, interesa conocer/predecir el
tiempo que debe transcurrir para que la concentración en el receptor disminuya
por debajo del umbral en el cual se produce el efecto. Se ha demostrado de una
manera paradójica, que cuando se administraba un fármaco en infusión, los
pacientes se recuperaban antes que el t1/2 calculado: se observaba una
discordancia entre su valor y la recuperación del efecto. Este fenómeno puede
explicarse por el modelo tricompartimental, ya que al suspender (en el
compartimiento central) la administración del fármaco, el depositado en los
compartimentos periféricos (V2 V3) retorna al central (V1), dando lugar a una
prolongación en el t1/2, pero con una recuperación más precoz de los efectos
clínicos. Para explicar éste fenómeno se desarrolló la variable Vida Media
Dependiente del Contexto (VMDC), su valor que se calcula mediante simulaciones
por ordenador y complicados cálculos matemáticos, se define como el tiempo
necesario para que la CP de un fármaco que ha sido administrado en perfusión,
disminuya hasta el 50% después de suspenderla. También por extrapolación se
puede definir el tiempo necesario para que la CP disminuya el % que se desee,
se conoce con el tiempo decremental y éste concepto también es aplicable a los
inhalatorios. Dependiendo de las características de los fármacos, y según la
duración de la infusión, la VMDC. Puede estar prolongada en grado diferente
(fentanil, alfentanil o sufentanil) o permanecer estable (remifentanil) La VMDC
a diferencia del t1/2 considera una serie de circunstancias que este último no
se tiene en cuenta. El efecto es bien conocido que después de la administración
de un hipnótico y BNM es necesario esperar un tiempo para poder intubar a los
pacientes: el plasma no es lugar de acción de los fármacos utilizados en
anestesiología. Actúan por su unión a los receptores que están definidos y
localizados: receptor bezodiacepínico en el sistema nervioso central, o
acetilcolínico en la placa motora. El lugar donde está el receptor se conoce
con el nombre genérico de biofase o compartimento del efecto y por lo tanto es
precisamente la concentración del receptor (en éste compartimiento) la que
tiene interés en la clínica no tanto la CP. Aunque no cabe duda que ambas
concentraciones están íntimamente interrelacionadas es evidente que no pueden
obtenerse concentraciones en el “efecto”, pero conociendo las CP y el efecto
clínico mediante la aplicación de diferentes modelos se pueden realizar
estimaciones.
Son
varios los factores que pueden influir, aisladamente o en combinación. El peso
en los adultos con un contenido graso normal, el H2O corporal total y el
contenido extracelular, se corresponden directamente con el peso corporal:
existe una relación entre el Vd y el peso. En éste sentido si bien hay una
tendencia a dosificar según el peso ideal, hay trabajos recientes que señalan
que la FC del propofol no se modifica con la obesidad, indicando la idoneidad
del “índice de masa corporal” para el cálculo de la dosis de inducción, y la de
mantenimiento según el peso real, ya que tiende a depositarse en el tejido
graso11. La edad en los niños se produce un incremento en el Vd, por aumento
del H2O corporal total, lo cual se refleja en la clínica por una necesidad
mayor de dosis. Contrariamente, en los ancianos por su contenido menor en masa
muscular y tejido adiposo, además de un “agotamiento” fisiológicos de los
procesos de biotransformación, dan lugar a la necesidad de dosis menores. Los
estados patológicos son numerosos los trabajos que señalan la modificación de
la FC en la insuficiencia hepática renal, o en situaciones carenciales. Las
variaciones interindividuales, las variaciones en la genética, modifica la FC:
acetiladores rápidos vs lentos, porfiria. Las interacciones medicamentosas
también producen cambios en la FC.
La
farmacodinamia se define como la relación que existe entre la concentración
plasmática y su efecto, en definitiva “lo que el fármaco hace en el organismo”.
Aunque las concentraciones de los fármacos se determinan en el plasma, ya ha
sido comentado anteriormente que su lugar de acción es la biofase, y que
interesa evaluar las concentraciones en ese compartimento, lo cual en la
actualidad es imposible por causas de localización anatómica y método
analítico.
CONCLUSIÓN
La
potencia de un fármaco no es sinónimo de la magnitud del efecto, por lo tanto,
baja potencia indica que se necesita una dosis más elevada que otro fármaco
para obtener un efecto por ejemplo lo que ocurre con el onset de los
bloqueantes neuromusculares (BNM): vecuronio vs rapacuronio. La potencia está
caracterizada por la CE50 cuanto menor es este valor más potente es un fármaco
y por lo tanto se necesita una dosis menor. La capacidad de un fármaco de
producir un efecto está relacionada con su afinidad por el receptor, y por la
activación para producir una respuesta biológica. El grado en el cual un
fármaco activa a un sistema biológico se conoce con el nombre de actividad
intrínseca o eficacia. La eficacia de un fármaco es el máximo efecto
farmacológico que se puede obtener, por encima del cual a pesar de que se
incrementen las dosis no se obtiene un efecto mayor. La eficacia no está
relacionada con la potencia ni por lo tanto con la dosis. Una curva muy
vertical implica que pequeños cambios en las dosis producen grandes cambios en
las consecuencias terapéuticas: los fármacos con pendientes verticales
requieren de una cuidadosa dosificación con el fin de evitar grandes
variaciones en la respuesta o en la aparición de efectos adversos.
BIBLIOGRAFÍA
Aguilera, Dr. L.
(n.d.). Conceptos básicos de Farmacocinética Farmacodinámia en TIVA.
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