AFTA

 

¿Qué es un afta?







Significa quemadura y, clásicamente, se ha empleado para designar pequeñas lesiones bucales que producen una sensación dolorosa similar a una quemadura. De ahí que las aftas bucales se definan como úlceras que se producen en la mucosa de la boca, y constituyen una de las enfermedades bucales más frecuentes, junto con la caries. En líneas generales, son de pequeño tamaño (unos 5 milímetros), tienen un color blanquecino y están rodeadas por un área roja. Suelen persistir durante unos días y normalmente se curan de manera espontánea en una a dos semanas.

Las manifestaciones clínicas que pueden causar es una o más manchas o protuberancias rojas y dolorosas que se transforman en una úlcera abierta. Un centro de color blanco o amarillo. Un tamaño pequeño (casi siempre de menos de un tercio de pulgada, o 1 centímetro de diámetro).

Esta enfermedad, en principio, es de carácter leve y no presenta riesgos importantes para la salud, aunque sí provoca bastante incomodidad, sobre todo, en el momento de la alimentación y/o el cepillado dental. No obstante, si las heridas tienden a reaparecer, presentan un gran tamaño y son profundas, es importante que se consulte con un médico para que valore si hay posibilidad de que haya relación con otro tipo de enfermedad.

En casos muy aislados, las aftas bucales pueden ser manifestaciones de enfermedades sistémicas como:

-Enfermedad de Behçet: se caracteriza por la inflamación de los vasos sanguíneos y cursa con aftas en 90% de los casos.

-Enfermedad celíaca: afección del sistema inmunitario que impide el consumo de gluten al dañar el intestino delgado.

-Enfermedad de Crohn: proceso inflamatorio crónico que puede afectar cualquier parte del tracto digestivo.

-Colitis ulcerativa: enfermedad inflamatoria del colon y el recto que ocasiona diarreas y dolor abdominal.

-Neutropenia cíclica: enfermedad que produce una fluctuación de los niveles de producción celular por parte de las células madre de la médula ósea, incrementándose la susceptibilidad a infecciones.

¿Por qué afectan? Pueden salir por una infección viral. También pueden desencadenarse por estrés, alergias a los alimentos, falta de vitaminas y minerales, cambios hormonales o períodos menstruales. A veces la causa es desconocida. En la mayoría de los casos, las llagas desaparecen solas.

Tratamiento: controlar los factores que predisponen su aparición. Si no hay sintomatología, no hace falta tratamiento, pero si hay molestias o dolor, aunque no haya una terapia específica para esta afección, se suele recomendar:

-Tratamientos tópicos locales.

-Enjuagues con antinflamatorio: no es aconsejable el empleo de enjuagues bucales que incluyan alcohol, puesto que la herida puede empeorar. En su defecto, se puede utilizar agua con sal.

-Antibióticos.

-Tratamiento sistémico, normalmente con corticoides o talidomida, si no hay respuesta al tratamiento tópico. En líneas generales, las heridas suelen cicatrizar en cortos períodos de tiempo -entre 7 y 14 días-.

Prevención:

-Presta atención a lo que comes.

Intenta evitar aquellos alimentos que pueden irritar la boca, por ejemplo, aquellos ácidos, salados o picantes.

-Elige alimentos saludables.

Come muchas frutas, vegetales y cereales integrales, ayudarás a evitar deficiencias nutricionales.

-Bebe agua en abundancia.

Mantendrás la boca hidratada y fresca.

-Sigue buenos hábitos de higiene bucal.

El cepillado regular después de las comidas y el uso del hilo dental una vez por día pueden mantener tu boca limpia y sin restos de alimentos que puedan ocasionar una llaga.

-Protege la boca.

Si usas aparatos de ortodoncia u otros dispositivos dentales, pregúntale a tu dentista sobre las ceras para ortodoncia para cubrir los bordes afilados, o acude al dentista para que realice un pulido.

-Reduce el estrés.

Si las aftas parecen estar relacionadas con el estrés, aprende y utiliza técnicas para relajarte.

-Consulta con tu médico.

En caso de que presentes aftas inusualmente grandes; aftas recurrentes -que se presentan después de que sanen las anteriores-; brotes frecuentes; aftas persistentes -que permanecen durante dos semanas o más-; aftas que se extienden hacia los labios -con un borde color bermejo-; dolor que no puedes controlar con medidas de cuidado personal; dificultad extrema para comer o beber; o fiebre alta junto con las aftas.

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